Descripción
Reconozco que no soy Dios. Admito que no tengo el poder para controlar mi tendencia a hacer lo malo y que mi vida es inmanejable. “Dichosos los pobre en espíritu.” En una forma sincera creo que Dios existe, que le intereso y que El tiene el poder para ayudarme en mi recuperación.








Valoraciones
No hay valoraciones aún.