Descripción
El autor comparte con el lector la profunda convicción de que la forma de conciencia del amor de Dios nos libera de nosotros mismos y hace posible una vida de genuina entrega a las personas que nos rodean. “Por mucho tiempo -dice- luché con la preocupación por lo que otros pensaban acerca de mí. El temor a no satisfacer las expectariva de los demás me llenaba de verguenza. Est situación no se instaló de manera repentina desde la niñez y a lo largo de toda la vida yo había desarrollado mecanismos para sobrevivir con el miedo a ser rechazado por aquellos a quienes amaba y admiraba.”








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